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En A Forxa, nuestro Club de Ciencia, estamos empezando un proyecto novedoso. Se trata de un experimento de ciencia ciudadana que consiste en catalogar mediante el teléfono móvil los árboles característicos que se pueden encontrar en la comarca lucense.

Para realizar este trabajo convocamos a los alumnos de Matemáticas de 1.º de Bachillerato, a quienes les abrimos una cuenta en la aplicación gallega «Peneira». En total, se inscribieron en esta iniciativa 26 usuarios y un docente. De los 26 usuarios, 3 son profesores del centro educativo que quisieron conocer la aplicación, pero que no recogieron datos. De los 23 alumnos participantes, tomaron datos un total de 14 alumnos (un 61 %). El objetivo que se les marcó fue que recopilaran información sobre unos 10 árboles que considerasen pintorescos, especiales o que simplemente estuvieran en algún lugar significativo (podían ser árboles comunes).

Los 14 alumnos realizaron un total de 73 observaciones, lo que arroja una media de 5,2 árboles observados por alumno, una cifra que quedó bastante lejos del propósito inicial. Solo 4 alumnos cumplieron el objetivo y realizaron diez o más informes.

Para desarrollar el trabajo, los alumnos dispusieron de cuatro días, desde el viernes 17 de enero hasta el lunes 20 de enero, ambos inclusive. Pese a que este plazo coincidía con el fin de semana y no había una carga lectiva significativa por exámenes y otras tareas, la mayoría de los alumnos dejaron el trabajo para el último momento. Este aplazamiento tuvo sus repercusiones, pues llovió tanto el domingo como el lunes, mientras que el viernes y el sábado fueron días soleados que invitaban a dar un paseo por el entorno natural.

También valoramos las horas del día preferidas para realizar el trabajo de campo y concluimos que los alumnos prefirieron salir por la tarde, entre las 16:00 y las 19:00 horas.

El trabajo de campo se desarrolló en el entorno de la ciudad de Lugo y en el medio rural más o menos próximo a ella, siendo la zona de A Fonsagrada el lugar más alejado de la capital.

Pongo de manifiesto estas circunstancias porque este trabajo pretendía conocer el nivel de respuesta del alumnado para tenerlo en cuenta en posteriores ocasiones. Resulta evidente que los alumnos participaron sin ningún tipo de aleccionamiento previo ni bajo consigna alguna. Solo recibieron instrucciones de tipo técnico para poder utilizar la aplicación Peneira de manera efectiva.

Paso ahora a describir la estructura del proyecto de investigación, cuyo propósito era saber qué tipos de árboles consideraban los alumnos más significativos, tanto en el mundo rural como en el entorno urbano. En paralelo, planteamos otras hipótesis que se podrían confirmar o desmentir. ¿Serían los robles la especie preferida de nuestros alumnos o serían otras? ¿Tendrían en cuenta algún árbol frutal en particular, como los manzanos, como árbol significativo? ¿Considerarían singulares árboles muy especiales o árboles más comunes? ¿A qué especies prestarían más atención: a las coníferas o a las caducifolias?

En fin, nos pareció que el estudio daría mucho juego. La cosa quedó un poco descafeinada por la baja participación y los pocos datos recopilados, pero, de todos modos, mostraremos lo que obtuvimos.

En primer lugar, diré que presentamos este trabajo de investigación con dos vías o categorías: una para estudiar árboles en entornos «humanizados» y otra para estudiar árboles silvestres. Así buscamos adaptar la investigación tanto a los alumnos urbanos como a los habitantes del medio rural. En este sentido, diré que la estrategia funcionó bien porque la toma de muestras fue equitativa.

En cada categoría los campos eran los mismos:

  1. Tipo de hoja (perenne o caduca).
  2. Tipología (frondosas, coníferas, frutales o palmeras).
  3. Altura (un valor aproximado).
  4. Porte (de copa extensa, ovalada, cónica, flamígera, columnar y arbustiva).
  5. Grosor del tronco (por tramos de 20 cm).
  6. Nombre común del árbol.
  7. Nombre científico.
  8. Fotografía geolocalizada.

Escogimos estos campos para valorar diferentes formas de recopilar datos. Fue muy útil porque en el análisis realizado en Excel encontramos ciertas deficiencias. Por ejemplo, después de importar los datos desde el archivo CSS, los valores numéricos se interpretan como texto.

También vimos que se nos mezclaron datos de las dos categorías. Un pequeño detalle nos permitió distinguirlos posteriormente: en una categoría pusimos un campo con los títulos «Hoja perenne» y «Hoja caduca», y en la otra pusimos «Perenne» y «Caduca».

Tercer fallo: una vez inscrito un usuario con una cuenta de correo concreta, en caso de error, no pudimos volver a inscribirlo con la misma cuenta de correo. Por otra parte, no encontramos en Peneira una forma sencilla de editar los datos de los usuarios sin tener que eliminar primero al usuario.

En la siguiente gráfica se muestran los tipos de árboles que predominan en cada entorno para nuestros alumnos. Parece que en el entorno silvestre hay mayor uniformidad que en los entornos humanizados. En el primero no predomina ningún tipo en particular, pero en los entornos humanizados nuestros alumnos consideraron que destacaban las frondosas y las coníferas, algo que era de esperar, ya que en los pueblos y ciudades hay menos árboles frutales que en el medio rural.

Teniendo en cuenta el tipo de porte, tanto en el entorno humanizado como en el silvestre vemos que los alumnos escogieron principalmente como singulares árboles de copa extensa. No entendemos por qué encontraron una proporción notable de árboles de porte columnar, tipo «ciprés», que no eran cipreses. Se nota que interpretaron incorrectamente algunos tipos de porte.
A continuación muestro una fotografía de un árbol catalogado como columnar. Se trata de un eucalipto, precisamente con abundante ramificación desde la parte baja y una gran altura, estimada en 40 metros.
Nos llamó la atención esta gráfica.

En ella se aprecia cómo los alumnos identificaron la mayor parte de los árboles frutales como árboles de hoja caduca con tronco estrecho. Pero también nos fijamos en que anotaron un número significativo de frutales de hoja perenne, algo que nos sorprendió estando en pleno invierno. En Excel se pueden crear tablas y gráficos dinámicos que permiten aplicar filtros de forma sencilla y recopilar datos con varios criterios simultáneos. De este modo vimos que algunos alumnos llaman «frutal» a un acebo o a un magnolio y dicen que un castaño o una higuera son de hoja perenne.

Otra cosa que nos sorprendió es que predominan los árboles de hoja perenne sobre los caducifolios entre los considerados «singulares».

Parece que a nuestros observadores les gustó seleccionar una variedad de árboles más que un tipo específico. Sin embargo, pese a ser un campo obligatorio, hubo 3 observaciones que no se asignaron a ninguno de los tipos ofrecidos. Se trataba de dos robles y un pino. Nos llamó la atención que la aplicación no «obligase» a marcar este campo en esos tres casos, pese a haberlo configurado así.

Para terminar este pequeño estudio, cabe señalar que hubo una preferencia por los árboles corpulentos y de troncos fuertes. Y, sobre todo, que la hipótesis de partida de que habría una preferencia por los robles fue descartada. En realidad, lo que los observadores calificaron como «singular» presenta una enorme diversidad. Parece que la diversidad es un valor que los alumnos atribuyen de forma espontánea a la riqueza arbórea del país.

A continuación dejamos unos enlaces de interés:

Nos gustaría que este estudio tuviera éxito y fuera el germen de otros más avanzados en los que participaran más cursos.

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